La cultura es nuestra fortaleza

Lic. Bernardo ochoa 0412-7616244
 

Son muchas las historias que en nuestro pueblo abundan, pero son muy pocas las que esten escritas, pues este es uno de los trabajos que un buen amigo biene relizando en nuestra comunidad, entre ellos les presentamos un adelanto Realizado por el Br. y futuro LIc. Leonardo Sanchéz.

EL ARBOL DE MIJAO Y EL Agricultor”
 
UN CUENTO ECOLOGICO
 
       En el valle de Canoabo, específicamente en el sector “canoabito” existen árboles de gran altura en su rió y quebradas, estos gigantes se han visto amenazados por la intervención del hombre en el medio ambiente. Diversos factores influyen en la destrucción de las montañas de Canoabo, entre esos factores encontramos el desconocimiento de la delicada situación ambiental mundial, el cambio de la actividad agrícola a las practicas de agropecuaria (evidenciándose ganaderías en los cerros) carencias de educación ambiental, falta de conciencia propia ecologista, ausencia del sentido de pertenencia, falta de valores conservacionistas entre otros, de esta manera se imponen los mezquinos intereses económicos individuales sobre la calidad de vida.
 
       En la actualidad se ha perdido un alto porcentaje de las zonas montañosas de Canoabo.
 
       En el sector “la seca” de canoabito vive un agricultor llamado Juan el cual nos contó una historia interesante sobre los árboles de mijaos.
 
       Juan comenzó ha trabajar en una parcela que compro recientemente un señor de caracas, esas tierras son conocidas por Juan, el trabajo allí anteriormente cuando eran haciendas de cacao, las primeras jornadas de trabajo consistieron en la tala y quema de las montañas de la vieja hacienda de cacao con el fin de preparar las tierras para la ganadería, todo aquello no le pareció buena idea a Juan porque cerca de allí pasa la quebrada (pequeño rió) y su abuelo y el tatarabuelo siempre le enseñaron que no se tala ni se quema cerca de los ríos, pero el necesitaba el trabajo y no quería arriesgarse a ser despedido y guardaba silencio cumpliendo un trabajo que le produjo un choque de conciencia.
 
       El encargado insistía en talar y quemar todo, mientras Juan pensaba que era una lastima que el dueño no siguió con la siembra de cacao y dejar esas montañas tranquilas, la siembra de cacao es ecológica las plantas requieren sombras para su existencia.
 
       Un día viernes en la tarde al terminar la jornada laboral, el encargado de la parcela le dijo:
 
      -Mire Juan, ya talamos la parte central de la parcela mañana empiece a talar la orilla de la quebrada (pequeño rió).-dijo el encargado tranquilamente, mostrando con aquellas palabras no tener la menor idea de la gravedad de aquella orden, pero si demostró tener gran ignorancia en el tema ambiental.
 
       -Las orillas de los ríos no se deben talar. -recomendó Juan, contradiciendo las ordenes del encargado.
 
 
 
       -Si usted no quiere trabajar se puede marchar cuando quiera, usted decide si trabaja o no, talar la orilla del río es el único trabajo que hay en esta parcela. –respondió el encargado con cierta prepotencia.
 
      -Claro que quiero trabajar, pero si el cumplimiento del trabajo implica realizar cosas que van en contra de mis creencias y especialmente en contra del bienestar de mi comunidad, sencillamente no quiero ese tipo de trabajos. Respondió Juan con firmeza en sus palabras.
 
      -Me da la impresión que usted no quiere trabajar. –contesto el encargado con clara intención de calificar a Juan de flojo.
 
      -todo persona que en el cumplimiento de un trabajo dañe su propio entorno y el bienestar de su gente, incumpliendo sus propios valores, no traiciona mas que a si mismo y a su calidad de vida. Juan respondió con estas inteligentes palabras reafirmando su posición.
 
      Juan no dispone de grandes conocimientos académicos ambientales, pero gracias a aquellos consejos, recomendaciones y conocimientos transmitidos de su padre y sus abuelos hacia el respeto por los ríos y los montes, genero en su persona sentido conservacionista propio.
 
       Aquello no era trabajar, para Juan era matar unos inocentes, se marcho a su casa con cierta tristeza pensando que el no era capaz de meterle una motosierra o un hacha a los bicentenarios árboles de mijaos, esos gigantes que lo vieron crecer que han protegido el agua desde tiempos ancestrales, han purificado el aire, dado refugio a las aves (lechuzas y loros), a el churro, las orquídeas y al hombre con sus sombras.
 
       Juan llego a su casa, su esposa Maria noto su preocupación y le pregunto:
 
     --¿Qué te pasa Juan estas pensativo? -pregunto su esposa en vista de su estado de ánimo.
 
     -mañana no voy a trabajar –dijo Juan convencido de no querer participar en aquella destrucción de la zona protectora de la quebrada
 
      -¿Por qué? -Pregunto Maria con el objetivo de saber los motivos de aquella actitud de Juan.
 
      -el encargado de la finca quiere que realice un trabajo que va en contra de las enseñanzas de mi padre, mi abuelo y mis propios criterios. –respondió Juan.
 
      -¿Juan, si dejas de trabajar que vamos hacer? -Comento Maria en forma interrogativa.
 
      -Tranquila Maria le pediré adiós que me indique que debo hacer para encontrar la solución a este dilema.
 
 Esa noche Juan durmió profundamente y comenzó a soñar que había llegado a orillas de la quebrada (rió pequeño) para talar los enormes árboles de mijaos, al comenzar el corte en el primer árbol, el mijao le dijo:
 
      -¿Que haces Juan, acaso quieres quitarme la vida?
 
      -amigo mijaos yo solo cumplo con mi trabajo. –dijo Juan, tratando de explicar lo que hacia.
 
      -¡me llamas amigo!, acaso es trabajo de un amigo quitarle la vida a otro amigo. -Dijo el mijao y luego continúo diciendo:
 
      -Yo si he sido un amigo del hombre y todas las especies, en el cumplimiento de mi trabajo no le he quitado la vida a nadie al contrario nosotros los arboles hemos sostenido la vida en la tierra por millones de años.
 
      -mijaos yo no quiero hacerles daños, esto lo hago por el dinero que me gano en esta finca, el cual necesito para mi sustento y el de mi familia. -Explico Juan en aquel extraño sueño.
 
      -Que especie tan depredadora son ustedes, necesitan matar a otros para vivir. –comento el árbol desconcertado.
 
       -¿Usted me puede ayudar con su sabiduría centenaria a resolver esta situación tan difícil para mí y para ustedes? –pregunto Juan al centenario árbol
 
      -claro que si, solo tienes que decirle al nuevo dueño de estas tierras que tu eres capaz de trabajar gratis en cualquier otro trabajo con la condición que no corten los árboles de mijao. --recomendó el gran árbol
 
       Al despertar Juan recordó el sueño con claridad y a pesar de haber dicho que no volvería a ese trabajo comprendió que no podía abandonar a su suerte los árboles de mijao.
 
       Guiándose por aquel extraño sueño decidió poner en práctica las recomendaciones del árbol del sueño.
 
       Al llegar a la parcela noto que el dueño había llegado temprano ese sábado, entonces Juan explico al dueño las razones por las cuales el no podía cortar esos árboles en la orilla de la quebrada y le propuso lo que el árbol le dijo en el sueño.
 
      -Yo necesito el trabajo, puedo trabajar gratis en otra cosa, pero cortar esos árboles jamás. -
 
      -Mira Juan, que bueno que me has dicho todo eso antes de haber talado esos árboles, me has salvado de una multa del ministerio del ambiente y en el peor de los casos afrontar la ley penal del ambiente.
 
       Juan sintió alivio con aquellas palabras.
 
      -es extraño que el encargado no tenga el mismo nivel de respeto por el ambiente que usted. –pregunto el dueño a Juan
 
      -Eso es sencillo de explicar, el no tiene ni el mismo padre ni el mismo abuelo que yo. –dijo Juan explicando que su familia influyo en la formación de su conciencia conservacionista.
 
      -No te preocupes Juan mientras yo sea el dueño de estas tierras nunca talare esos árboles. -Prometió el dueño.
 
       De esa forma se salvaron los gigantes de la quebrada de la seca que están ubicados al frente de esa parcela, los otros siguen en riesgo, si quieres ver esto árboles solo tienes que ir a los ríos y quebradas de canoabito.
 
 
 
Leonardo Sánchez
 
 
 
 Otro Cuento
 
EL BAUL DE ORO DEL RIO CANOABITO
 
 
       Hace varias décadas, algunas comunidades de Canoabo no disponían de las vías de acceso que existen en el presente, Canoabito no tenia la carretera de asfalto, se caminaba por el rió, la quebrada y pequeños caminos de tierra, eran las vías de penetración de estas comunidades, estos caminos estaban llenos de cuentos asociados a los mitos y leyendas de la zona, muchos cuentos se entrelazaban con los mitos y las leyendas.
 
       Cuenta Demetrio Bastidas que una noche del mes de mayo a finales de la década de 1960, se dirigía del pueblo hacia su casa en el sector la seca de canoabito, como era su costumbre cabalgando una mula, esa noche encontró a su compadre Benjamín León, en el tramo del camino llamado el cerrito,  estaba parado allí, entonces lo saludo y le pregunto
 
      - ¿ya va subiendo compadre? –hizo Demetrio esa pregunta a Benjamín que daba la impresión de estar esperando a alguien. 
 
       -Si, que bueno que usted también va subiendo porque en estos días es mejor andar acompañado por estos caminos. –comento Benjamín notoriamente alegre porque ya no subiría solo.
 
      -¿usted cree en cuentos de caminos? –pregunto Demetrio.
 
     - La cuestión No es que crea o no, pero el mes de mayo tiene sus misterios por estos campos. –respondió Benjamín con cierto respeto por esas creencias.
 
      -Para mí todos los meses son iguales. –dijo Demetrio aparentemente incrédulo
 
      -Bueno, he visto llegar a sus casas a varias personas mudos de un susto en esta época del año. –insistió Benjamín seguro de la existencia de cosas raras en aquellos caminos especialmente de noche.
 
      -Usted sabe que hay gente que se asusta con su propia sombra. –dijo Demetrio con aires de valentía.
 
      -Si es verdad, pero para ver una sombra es necesario que haya luz y estos caminos son oscuros. –contesto Benjamín con una reflexión lógica sobre la luz, las sombras y la oscuridad.
 
      -Bueno yo he vivido muchos meses de mayos, he pasado por estos caminos desde muchacho y nunca he visto ningún espanto o cosas raras. –dice Demetrio convencido de que eran cuentos inventados.
 
Ya en marcha Benjamín le dijo a Demetrio
 
      -Compadre, yo voy a pie y usted en esa mula que tiene el paso rápido, baje el paso para que no me deje atrás. –sugirió Benjamín
 
      -Esta bien pero esta mula es nerviosa de noche y cuesta controlarle el paso.-asegura Demetrio sosteniendo con fuerza las riendas de su bestia mular.
 
       Así entre cuento y cuento avanzaron en la oscuridad, se adentraron en los dominios de la noche, ya en el rió solo se oyeron sus propias voces que se mezclaron con el sonido de los grillos, el canto de aves de hábitos nocturnos (lechuzas) y sonidos de propios de la noche. Los pasos de la mula en el agua del rió produjo con sus cascos un ruido que se sumo a la noche, era un chasquido continuo que en ocasiones pone nerviosa a las mismas bestias mulares que lo producen.  
 
       Al llegar a el lugar donde se une el rió de canoabito y la quebrada de la seca la mula de Demetrio se sacudió bruscamente hacia tras con tal fuerza que a Demetrio le falto poco para caerse, entonces le dijo a Benjamín
 
     -¡Compadre, algo asusto a esta bestia!  –dijo Demetrio con tranquilidad, creyó que el motivo del susto de la mula era una rama o algún animalito que paso al frente de esta, pero cuando intento seguir la mula se resistió y comenzó a emitir un sonido característico de estos animales cuando se asustan o se enojan, el ruido es como la sacudida de la nariz de una persona, claro se oye mas fuerte por el tamaño de las fosas nasales y la capacidad pulmonar de las mulas, dando como resultado un potente estornudo.
 
       -¡Compadre ya se lo que asusta a su mula, es ese pedazo de árbol que esta atravesado en el rió! –respondió Benjamín creyendo saber la causa del comportamiento de la mula.
 
      -Si no es tanta molestia puede usted quitar ese tronco del rió, si me bajo de este animal para ayudarlo me va a costar subirme otra vez porque esta muy nerviosa.-sugirió Demetrio
 
      -No se preocupe yo lo quito. –dijo Benjamín, con un gesto de solidaridad propia de los hombres del campo y procedió a intentar quitar el tronco.
 
       Para su sorpresa cuando intento levantar lo que creyó era un tronco dijo.
 
      -¡Compadre esto pesa como doscientos kilos! –aseguro Benjamín
 
      - La madera mojada se pone pesada. –respondió Demetrio pensando que quizás se tenia que bajar a ayudar
 
       Benjamín hizo el segundo intento para quitar el pesado objeto del rió, en ese momento descubrió algo que debido a la oscuridad no había logrado percibir en el primer intento, aquello le produjo escalofríos y la misma reacción de la mula, dio un salto brusco hacia tras y dijo
 
     -¡compadre esto no es un tronco, es una urna, o un cofre es como un baúl! –Benjamín tenía tono de impresión y sorpresa en su voz.
 
       En ese momento Demetrio se percato de la presencia de una figura de apariencia humana pero muy alta para ser una persona, aproximadamente de tres metros de altura, estaba parada a orillas del rió dando la impresión de mirarlos fijamente.
 
      -¡Si es una urna debe ser de ese que esta allí parado! –dijo Demetrio con voz apenas audible.
 
      -¿Que hacemos? –pregunto Benjamín
 
      -Ayúdeme a pasar esta mula terca y dejemos ese cajón quietecito como esta. –contesto Demetrio seguro de estar haciendo lo mas indicado en ese momento.
 
       La figura con apariencia humana permaneció inmóvil, sin cambios en su forma, sin emitir ningún sonido.
 
       Así entre los dos obligaron la mula a pasar, la cual dio un gran salto y paso del otro lado del baúl.
 
       Reanudaron su camino sin pronunciar ni una sola palabra hasta que salieron del rió y llegaron al camino de tierra, Benjamín pregunto a Demetrio.
 
      -¿Todavía cree que los misterios, los espantos y las cosas raras de la noche no existen?
 
      -De no haberlo visto, todavía no lo creyera. –dijo Demetrio con mucho convencimiento.
 
      -¿Y que cree usted?, ¿que fue eso que vimos en el río? –pregunto Benjamín buscando alguna respuesta a ese hecho tan extraño.
 
     -Hay una leyenda de la época colonial, la cual dice que unos españoles afectos a la corona de España huían de los patriotas rumbo a puerto cabello para embarcarse a Europa, en los tiempos de la revolución de Bolívar, cargaron consigo todo lo de mayor valor monedas de oro, alhajas de oro y piezas de oro, en vista de la persecución decidieron enterrar todo con la esperanza de volver algún día a buscar lo que era su gran obsesión “el oro”. La
Leyenda dice que se perdieron o murieron en combate y nunca llegaron a puerto cabello, que murieron y sus almas quedaron en penas condenadas al sufrimiento por su ambición por el oro, aquella persona que desentierre ese oro de los españoles pasara por muchas penas y sufrimientos y de esta manera quedarían libres las almas de los españoles. –relato Demetrio esa leyenda a Benjamín
 
      -con razón usted dijo que dejáramos eso sin tocar nada, acaso seria ese el oro de los españoles. –dijo benjamín con alivio por no haber tomado nada de aquel cajón en el rió
 
     -Quien sabe compadre, mejor es no averiguarlo. –comento Demetrio con cierto tono de precaución en sus palabras.
 
        Se despidieron en la encrucijada de canoabito y cada quien siguió su camino rumbo a sus casas.
 
       Pasaron muchos años de aquel encuentro de Demetrio y Benjamín con el baúl del rió de canoabito, un día del año 1984 un operador de maquinarias pesadas estaba sacando arena en el rió de canoabito a plena luz del día, en el mismo lugar donde Demetrio y Benjamín vieron aquella noche el baúl, cuentan los que estaban presentes que el operador saco con la pala de la excavadora un cajón largo, lo abrió y vio el contenido su cara era de impresión y alegría, luego subió el cajón en su camioneta y se marcho.
 
       Después de ese día nadie tiene noticias de ese maquinista, tampoco si padeció las penas, sufrimientos y tormentos de la leyenda.
 
       Este cuento es recopilado de hechos narrados por sus propios personajes, en canoabito de Canoabo, si algún día quieres oírlo personalmente de Demetrio Bastidas solo tienes que visitarlo en el sector “la seca” de Canoabito.
 
                 Leonardo Sánchez
                   Activador (cultural)
 
 
LOCOS Y LOCAINAS DE CANOABO
 
Celebración que realiza el 28 de diciembre en honor al día de los inocentes, cuyo festejo en nuestra población se caracteriza de la siguiente manera:
 
NOMBRE DE LA MANIFESTACIÓN: locos y locaínas de Canoabo
 
UBICACIÓN REGIONAL: Población parroquia Canoabo, municipio Bejuma estado Carabobo
 
FECHA Y DURACIÓN: 28 de diciembre y dura todo el día y en la noche se efectúa la fiesta de los locos
 
¿DESDE QUE EPOCA SE REALIZA? Esta manifestación en Canoabo se remonta a tiempos coloniales, es una manifestación muy antigua en Canoabo
 
DESCRIPCIÓN DE LA MANIFESTACIÓN: consiste en ir casa por casa con un toque de cuatro y maracas acompañado de un baile, con la representación de un niño (muñeco) en una cunita o cajita suplicando una colaboración porque el niño esta muriendo enfermo, los trajes son vestidos viejos, zapatos y alpargatas viejos, capuchas que cubren el rostro, pelucas y todo lo que la imaginación y creatividad del participante quiera.
 
DESCRIBIR REGLAS, PASOS, SECUENCIA O PREPARATIVOS: primero se debe sacar permiso anticipado en prefectura del grupo de locos, debe haber un capataz de locos o jefe, no mostrar el rostro el día del loqueo (incógnita).
 
¿FORMA PARTE DEL FOLKLORE POPULAR? Respuesta (SI)
 
¿QUINES LO ORGANIZAN? Respuesta: es una manifestación popular que pertenece a todos y quien quiera organiza su grupo y sale al loqueo a las calles. Hombres, mujeres, niños y adolescentes.
 
NOMBRE DEL RECOPILADOR: Leonardo Jesús Sánchez Bastidas (misión cultura) Bejuma Equipo de sistematización “Azulejos vallealtinos”
 

FECHA 28-12-2007    

en espera del nuevo año, ya vamos rumbo al 2012, hay que compartir y querer a familiares y amigos recuerden que la vida da muchas sorpresas, saludos y cuidence.
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